Words
Aaah las palabras.... Son poderosas las palabras. Hay que temerles a las malditas, y hay que saber dominarlas también, o te va a ir mal.
Obviamente hay ciertas palabras más poderosas que otras, por ejemplo amor.
Decirle a alguien por primera vez q lo amamos es díficil, aunque como viene del corazón éste se encarga de empujarlas hacía su destino final. Pero luego entra el temor... Que si la otra persona no siente lo mismo? Qué va a cambiar? Que pasa si mis palabras (y por ende mis sentimientos) son rechazadas? pero al fin y al cabo, todas esas preocupaciones se disipan con un simple "yo también", y ya uno puede quedar flotando en el cielo entre las nubes junto a los querubines....
Por otro lado, hay otras palabras que no tienen un fin tan alegre. Como cuando no pienso antes de hablar. Lo detesto. Sin mencionar que hablo más incoherencias de las que ya hablo, siempre logro lástimar a las personas que más quiero y que más cerca están a mi. Y no es como que si lo hiciera a propósito, simplemente soy asi de torpe. Las palabras se vuelven mis enemigas una vez que salen de mi boca. Porque también está el otro extremo: cuando pienso demasiado al hablar. Pienso tanto que mi lengua no le logra seguir el ritmo a mi cerebro y se traba, haciendome quedar como un completo imbecil tartamudo.
Como quisiera que mis pensamientos y mis sentimientos trascendieran mis palabras... Malditas vibraciones del aire, primas vulgares del aleteo de las mariposas.
